No tengo ni idea de dónde voy a meter a este relato.
Son especiales, así que no sé dónde colocarlas, en primera, última posición o como extra. Porque representa un inicio y un final, diría incluso una renovación.
Es el primero, el number one, el que compré con mi propio dinero, que gané en mi primer trabajo de estudiante.
Era 2012, unos meses después de su lanzamiento. Obama acababa de ser reelegido y había posado con este par junto a Spike Lee. Desde entonces, siempre me referí a estas zapas como las «Obama». Era una época en la que los pares de Jordan se agotaban al momento, verdaderamente casi todos, ya fueran modelos retro o modelos como este, los llamados híbridos. Y como me estaba iniciando en el «sneaker game», nunca levantaba el culo un sábado por la mañana para ir a pasar frío esperando a que abrieran una tienda en París. Por tanto, cuando no lograbas comprar un lanzamiento reciente, tenías que hacerlo o bien en wallapop o en eBay, o si no, ibas a Opium, en Châtelet.
Fue entonces, deambulando una tarde de sábado cualquiera por las calles parisinas, que entré en la tienda y lo vi, todo engalanado. El rojo ligeramente oscuro, el azul, el amarillo, un toque de verde, el negro, el gris claro, el 3M y ese « elephant print » tan apreciado cuando se ejecuta correctamente. La Jordan Spizike «Bordeaux».
En esa misma época, si no me falla la memoria, al lado de las Spizike, presidiendo con orgullo las paredes de ese entonces en la tienda, se podían encontrar las Jordan 6 que Ray Allen llevó en los Juegos Olímpicos de 2000, las 7 de las Olimpiadas del 92, unas 4, unas 12, en definitiva todo tipo de modelos retro en los que antes no había prestado atención, o que se me habían escapado. Y aun así seguía obsesionado con esas Spizike. No sé por qué este modelo híbrido me atrajo tanto en ese momento.
Volví a la tienda, unos meses después, con unos cien euros en el bolsillo ganados con mi sudor todos los domingos por la mañana y la firme intención de salir con ellas. Las 11 Bred, que no, las 4 Fire Red, pfff paso. No, yo había venido para las «Obama».
¿Fue acaso el presidente norteamericano y su imagen ultra moderna que yo tenía de él en 2012, o el hecho de que fuera Spike Lee el que hubiera estampado su huella en este par, lo que avivó mi deseo? No sabría decirlo, porque también vi colores que me recordaban a los cuadros de Picasso. Además, un modelo que reúne tantas características potentes de los modelos insignia de la marca se supone que tiene clase, ¿no? En esa época apostaría que sí, en nuestros días, en 2021, no exactamente. Pero no importa, porque siempre está entre las otras cajas de zapatos, como una evocación de ese yo sin preocupaciones y más que contento de levantarse cada domingo por la mañana para ganar varias decenas de euros.
A decir verdad, la tarde en la que escribo estas palabras en mi teléfono móvil tengo una visión distinta de estas deportivas. Me pregunto cómo el hecho de que sea un modelo «híbrido» hace que sean únicas ante mis ojos. Sin embargo, la base con el elephant print proviene de una Jordan 3, la lengüeta de una 6, el empeine de una 3 de nuevo, las tiras laterales recuperadas de una 4 y la mitad trasera del par de una 5. De hecho, ¿qué es lo que tiene único esta sneaker ? ¿Qué es lo que hace que sea una Spizike? ¿El logo de Spike en el nivel del talón? No, podría ser, pero no. Creo que simplemente es la mezcla de un todo. De hecho, considero este par como una metáfora de la paternidad.
Al igual que un niño, fruto de dos personas, mezcla sutil del padre, la madre y sus antepasados, el Spizike responde al mismo proceso. Y como un niño, aunque sea una mezcla, un híbrido, es único. Único por su personalidad, único por lo que verá y experimentará. A fin de cuentas, lo que hace que este par sea único es que no pertenece a la línea Jordan como la conocemos, aunque adquiere elementos ineludibles, sigue su propia ruta, se viste con sus propios colores, como la «Poison green» y la «Obama», afirma sus propios gustos, su visión de la estética. Tiene la forma que desea, el añadido del pequeño «heel tab» es prueba de ello.
Del mismo modo que estas Spizike, el niño no pertenece a un linaje, si bien es cierto que viene de algún sitio, de la unión de una noche o de una vida, pero él mismo elegirá qué ruta seguir. La línea clásica o la tortuosa pero fascinante ruta personal que el corazón, en cada latido, se esfuerza cada día más por emprender.
Estoy convencido de que tú seguirás la buena.
Tengo prisa hombrecillo.
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Crédits :
Traducción : Irene de la Torre – http://irenedelatorre.com
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